Presupuesto antes de intervenir
Ninguna pieza se cambia ni se reemplaza sin que el cliente apruebe antes el presupuesto. Si durante la revisión aparece otra falla, se avisa y se decide en conjunto, no se avanza por cuenta propia.
En un negocio chico o en el trabajo de un freelance, cada máquina cuenta. Por eso conviene dejar por escrito qué incluye una revisión y qué queda afuera, así nadie espera algo que el taller no hace.
Ninguna pieza se cambia ni se reemplaza sin que el cliente apruebe antes el presupuesto. Si durante la revisión aparece otra falla, se avisa y se decide en conjunto, no se avanza por cuenta propia.
Se intenta recuperar información de discos con fallas, pero no siempre se logra. El taller no garantiza resultados sobre datos dañados ni se responsabiliza por archivos que ya estaban comprometidos antes del ingreso.
La limpieza de hardware y el cambio de pasta térmica reducen fallas por polvo y temperatura, pero no evitan que un componente falle por desgaste, golpes o cortes de energía. Son prevención, no una garantía a futuro.
No toda computadora admite más memoria o un disco más rápido: depende del modelo y de la placa. Se evalúa caso por caso y, si la mejora no se justifica frente al uso real, se dice con claridad en lugar de vender igual.
Los equipos se arman según lo que el cliente puede invertir y para qué los va a usar. No se incluyen componentes que no aporten al trabajo diario, y las piezas se acuerdan antes de comprar o instalar.
La configuración de red se hace en el lugar de trabajo, pero la calidad de la conexión también depende del proveedor y del equipamiento existente. La instalación limpia del sistema borra datos: el respaldo previo corre por cuenta del cliente.
Cualquier duda sobre estos puntos se resuelve antes de dejar el equipo. El contacto es el único paso para coordinar una revisión y aclarar el alcance de cada trabajo.
En una oficina de pocas máquinas no sobra ninguna. Si una notebook tarda diez minutos en abrir el sistema o una PC de escritorio no arranca, se frena la facturación, la entrega o la respuesta a un cliente. Estas son las tareas que se resuelven en el taller para que los equipos de trabajo sigan en uso sin comprar todo de nuevo.
Limpieza interna de polvo y cambio de pasta térmica cuando ya está vencida. Es lo que evita que un equipo de trabajo empiece a calentar de más y se apague en medio de una tarea.
Para máquinas que todavía rinden pero arrancan lento. Se migra lo que haya que migrar y se decide si conviene una instalación limpia del sistema según el estado en que esté.
Útil cuando el equipo abre programas pero se queda corto al trabajar con varias ventanas, planillas o archivos de diseño al mismo tiempo. Se revisa primero si el equipo lo admite.
Para quien necesita sumar una o varias computadoras de trabajo. Se arma según el uso real y el presupuesto disponible, sin componentes que no aporten nada a esa tarea.
Cuando la PC no enciende o se reinicia sola, se revisa antes de reemplazar piezas. El presupuesto se da con el problema identificado, no a ciegas.
Configuración de la red a domicilio para que la conexión sea estable donde se trabaja. También recuperación de datos cuando el estado del disco lo permite.
Si querés ver cómo se aplica esto a un caso concreto, podés leer referencias de trabajos o escribirnos desde la página de contacto.