Antes de desarmar nada, necesitamos entender qué le pasa a la máquina. Estos son los pasos que seguimos desde el primer mensaje hasta que el equipo queda sobre la mesada de trabajo. No hay cuentas que crear ni reservas que confirmar: el contacto es el único paso práctico.
Escribinos o llamanos y describí el equipo: si es de escritorio o notebook, y qué síntomas notás. Lentitud, apagones, ruido del ventilador, fallas al arrancar o directamente no enciende. Si ya probaste algo, mejor: nos ahorra vueltas.
Con esos datos podemos orientarte sobre qué revisar primero. Si el equipo no arranca, coordinamos cómo traerlo al taller. Si lo que necesitás es configuración de redes WiFi en domicilio, consultamos disponibilidad antes de avanzar.
Ya con el equipo en la mesada, revisamos temperatura, ventilación, estado del disco, memoria y sistema. Ahí se confirma si el problema es de hardware, de software o de los dos, y qué conviene hacer en cada caso.
Te pasamos un presupuesto claro con lo que se va a hacer: limpieza profunda, cambio de pasta térmica, reemplazo por SSD, ampliación de RAM o lo que corresponda. Nada se toca hasta que estés de acuerdo con ese número.
Ejecutamos la intervención acordada y probamos el equipo antes de devolverlo. Si aparece algo distinto a lo previsto, te avisamos y volvemos a presupuestar esa parte. La recuperación de datos se intenta cuando es posible, sin prometer resultados.
Coordinamos la entrega del equipo ya probado. Si después surge una duda sobre el uso, el mantenimiento o una mejora futura, podés escribirnos de nuevo. Desde el sitio no se crean pedidos, pagos ni suscripciones.
Si querés ver el detalle de lo que hacemos, podés pasar por la página del taller o escribirnos desde contacto con los datos de tu equipo.
No hay que crear ninguna cuenta ni reservar un turno desde el sitio. El contacto es el único paso real: escribís o llamás, contás qué le pasa al equipo y desde el taller se coordina la revisión. Si es de escritorio o notebook, si anda lento, se apaga solo, hace ruido o directamente no enciende, todo eso ayuda a orientar el diagnóstico antes de tocar el hardware.
Cuando el equipo no arranca, se acuerda cómo traerlo. Si lo que necesitás es configuración de redes WiFi en domicilio, se consulta disponibilidad. No se generan pedidos, pagos ni suscripciones desde acá: el mensaje se deja, se confirma técnicamente que fue recibido y después se sigue la conversación.
Antes de escribir, si podés, anotá los síntomas y si ya probaste algo. Con eso el primer intercambio rinde más.